15 años conociendo (tus) demonios (2004–2019)

by Gabriel Gutierrez (NSK)

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NSK en la Catedral de San Bartolomé; Fráncfort, Alemania. 2016.

Primera parte 2004–2007

Siguiendo la línea de los pensamientos anteriores, y descubriendo la majestuosidad y dinamismo que la música puede tener en nuestras vidas, hay un factor determinante, por decirlo de una forma, hay un momento casi espiritual en el cual la música deja de ser solo aire, ese momento en el cual cada tono, cada melodía cobra un mayor sentido en el oyente, y aclaro, no todos pueden tener esta casi epifanía, pero los afortunados lo entenderán, y este clímax auditivo sucede cuando tienes la oportunidad de conocer en persona a aquellos magos, virtuosos, decadentes, aberraciones, seres humanos que comúnmente llamamos músicos.

Este pensamiento (o escrito, aún no logro definir como referirme a estas líneas) estará dividido en 8 partes, ya que compartir los detalles mundanos y un tanto graciosos que he tenido la oportunidad de vivir a lado de diversos músicos –los cuales afortunadamente hoy en día a algunos puedo llamar colegas, amigos e incluso familia- podría ser un tanto tedioso y seguramente en el golpeteo de teclas, mi ansiedad y mi poca paciencia dejaría detalles fuera, regresaría para arreglarlo y seguramente cambiaría todo (imagínense llevo 5 años grabando mi onceavo disco jajajaja); llevaré un orden cronológico y usted podrá denotar la evolución en esta relación tóxica (para acentuar los clichés).

En estas líneas usted querido lector conocerá un poco sobre la vida de los músicos, especialmente del genero Black Metal, posiblemente el Black Metal (si usted desconoce este género tiene dos opciones, quitarse la flojera e investigar un poco; o esperar a alguna próxima publicación donde explicaré el género; si no le gusta ninguna de las anteriores, no merece leer este material solemne y casi santo) no sea su “cup of tea”, pero vamos ilustre lector, un poco de cultura general, un poco de crudeza, un poco de exponerlo fuera de su zona de confort no le hará daño; un poco de drogas, alcohol, sangre, velas, sexo y amor no le hacen daño a nadie –eso creo-. Así que sea usted bienvenido –y advertido- a este viaje, a este paseo, a estas líneas que nos ayudarán a conocer (sus) demonios.

2004

Dimmu Borgir.

Fue un 30 de abril, cuando con tan solo 16 años asistí a mi primer concierto de Black Metal, la banda originaria de Oslo, Noruega, es una de las principales expositoras –por no decir comerciales- del genero Black Metal (al menos hasta ese año lo era, hoy en día podríamos llamarla algo así como Black o Dark Metal Sinfónico). A dicho concierto asistí con un primo (tío), al cual le indiqué que se vistiera todo de negro, digamos para no contrastar con el resto de la audiencia, y cuando apareció estaba vestido con jeans, mocasines, playera tipo polo y chamarra de mezclilla negros; y si en efecto venía de negro, pero en definitiva estaba lejos de pasar desapercibido dentro del resto de los asistentes, así que adquirimos una playera de Dimmu y siguió el show.

El concierto me pareció espectacular, como a la mitad se interrumpió el show ya que un imbécil estaba haciendo crowd surfing o en términos prácticos pasando por encima de los asistentes hasta que cayó en el press hall (si, aquel espacio entre el público y el escenario), entonces se partió la cara, hubo sangre, y detuvieron el show, una vez que retiraron la basura, el show continuó y llegó a su fin.

Y aquí apreciable lector es donde el termino antes usado “tú y tú maldita suerte” comenzó a tener más sentido, ya que terminando el show nos fuimos al bar de un hotel llamado Riazor, en el cual mi madre celebraba su cumpleaños; llegué y me desplomé en uno de los sillones del bar, exhausto, sediento, un poco bajo el hipnotismo que un concierto deja, cuando de repente en la entrada del bar vi a dos monstruos (o al menos así me parecían por su altura) de cabello largo y ropa “metalera” –por decirlo de alguna forma-, honestamente no sabía quiénes eran, pero en definitiva sabía que tenía que salir a averiguar y así librarme de la cumbia que predominaba en aquel lugar.

Una vez fuera, mi sorpresa fue encontrarme frente a frente con Himen Hestnæs (aka (aka significa “as know as” o “conocido como”) ICS Vortex) y Øyvind Johan Mustaparta (aka Mustis) en aquel entonces bajista y tecladista respectivamente de Dimmu Borgir, al verlos me acerqué inmediatamente como buen “fan boy” y estuve platicando un buen rato con ellos, de lo que más recuerdo fue la plática con Mustis, me comentó que él no es (o era) muy fan del Black Metal, de hecho del metal en general, y recuerdo que le pregunté –de la forma más amable posible- ¿qué entonces que hacía tocando con Dimmu?, me contestó que estando en una banda tan completa y compleja le daba la libertad de componer lo que quisiera y que siempre que grababan o ensayaban el traía puestos audífonos donde sólo escuchaba su música favorita, la música clásica.

Me quedé una hora más o menos platicando con ellos y conviviendo un poco, pero dentro de mí no dejaba de retumbar la idea de que no llevaba mis CDs para que los firmaran (si desde ese entonces tengo ese gusto por obtener la firma de mis bandas favoritas), por lo cual el promotor –o seguramente el tour manager- me comentó de forma discreta que al día siguiente se iban a las siete de la mañana y que si quería que me firmaran algo o alguna foto (nótese que en ese entonces no existían los smartphones, bueno, ni siquiera los celulares eran comunes y menos a mi edad), así que al día siguiente llegué, desvelado, ansioso y emocionado con mis discos y mi cámara fotográfica; aún recuerdo que discos llevaba “For All Tid”, “Enthrone Darkness Triumphant”, “Alive in Torment” y el más reciente –en ese entonces- “Death Cult Armageddon”.

Esperando ansiosamente en el lobby uno a uno fueron bajando, ICS Vortex y Mustis me saludaron muy amablemente, mientras que Nicholas Barker (baterista), Sven Atle Kopperud (aka Silenoz) (guitarrista) y Thomas Rune Andersen Orre (aka Galder) (guitarrista) fueron un poco más reservados y un tanto distantes (esta es una constante en todos los músicos del Black Metal, ya lo verán), al último bajó Stian Tomt Thoresen (aka Shagrath) (vocalista), desde que llegó al lobby fue evidente que no le agrado mi presencia, y su actitud a mí no me agradó, entonces fue algo mutuo.

Rápidamente pasé con cada uno para que me firmaran los discos y para tomarme una foto, todos accedieron, a excepción de Shagrath, si bien me firmó mis discos, se rehusó a tomarse una foto argumentando que estaba muy cansado, a lo que le contesté “si no vas a hacer la foto, sólo es voltear; pero no te preocupes, gracias”. Después de lo anterior procedí a llevar mi rollo fotográfico a revelar, y para mi desgracia cuando fui a recoger las fotos me dijeron que el rollo se había velado; por lo cual me quedé sin aquellas fotos, pero las firmas, el recuerdo y mi boleto firmado por ICS Vortex aún los tengo.

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Dimmu Borgir; boleto firmado por ICS Vortex
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Dissection; Reinkaos (Vinilo & CD), boleto y banderín (firmado por Jon, Set & Brice).

2005

Dissection.

Para envidia de muchos y regocijo mío fui uno de los afortunados en ver en directo a Dissection en abril de ese año; Dissection una banda de Death/Black Metal Sueca tenía pocos meses de haber vuelto a la luz, de su “renacimiento” como ellos decían, ya que el vocalista, guitarrista y fundador Jon Andreas Nödtveidt había estado encarcelado por homicidio; dentro de su tour “The Rebirth of Dissection” tocaron en diversos lugares, entre ellos en nuestra hermosa y ordenada Ciudad de México; en está ocasión no tuve la suerte de encontrármelos en el hotel por mera casualidad, aquí hubo de los tan conocidos Meet & Greet (y que afortunadamente solo he tenido de asistir a dos en toda mi vida –sí, eso de estar formado y “convivir” con la prole no es mi hit-).

Una vez esperado mi turno y mediante la previa adquisición del single que venían promocionando en ese entonces “Maha Kali” pude pasar a la mesa a obtener sus firmas, aparte del mencionado single traía conmigo un banderín Nacional Socialista (espero que al poner el nombre completo –y correcto- me pierda entre la ignorancia y la alta cultura de aquellos que osan reportar y ser los policías de lo moralmente correcto); la firma del disco no tuvo mayor preámbulo, -si no mal recuerdo hasta me firmaron el flyer del evento-, pero querido lector, cuando coloqué sobre la mesa aquel banderín vaya que si llamó la atención, los murmullos y risas nerviosas de los que estaban esperando su turno se hicieron notorias (y es que es bien sabido que si algo incomoda, molesta, -o les pasa la mosca- a los músicos en general esto puede ocasionar que ya no quieran seguir firmando y se retiren), y entonces la atención de los suecos se vertió sobre mí y el banderín.

Los dos más interesados en firmar y ver el banderín fueron Jon y Davide Totaro (aka Set Teitan), ambos debo confesar lo firmaron con gusto, e incluso Jon le pidió a su novia que le tomara una foto al banderín; Brice Leclercq lo firmó sin comentario alguno; sin embargo, Tomas Asklund se negó rotundamente a firmarlo, ya que iba en total oposición a sus creencias –podría pensar que incluso se molestó-; años después lo volví a ver con Gorgoroth, y digamos que nunca volvimos a hacer click. Después de las firmas me tomé una foto con la banda –junto con alguien que se anexo a la foto-, y me quedé platicando con Jon sobre la música, su estancia en prisión y la MLO; en definitiva, Jon tenía un carisma único, y un caos que transmitía en cada instante, y hablo en pasado ya que Jon Nödtveidt se suicidó el 13 de agosto de 2006 acorde a sus creencias.

Estimado lector, espero que a estas alturas de la lectura no se esté aburriendo, no, no, no; incluso tengo la vaga esperanza de que en este momento ya haya tenido la curiosidad de buscar –tristemente- en youtube o spotify alguna de las dos bandas que le mencioné, o al menos haya considerado –en el caso de que le guste el metal- adquirir algo en físico de ellos.

Antes de dar inicio a la siguiente banda, es adecuado mencionar que, dentro de estas páginas de mi vida y el metal, usted viajará conmigo, -más a la fuerza que de ganas- a diversos lugares en México y en el mundo, y sólo entonces comprenderá que la música aparte de brindar sueños, forja amistades.

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Dissection 2005.

Deicide.

Para el verano de 2006 mi familia y yo tomamos camino a Monterrey, Nuevo León –allá donde apenas ves el cerro de la silla y te sale un sombrero, botas y tu auto se convierte en una pick up-; dentro de nuestro recorrido y visita a unos miembros de la familia –que por azares del destino (por decirlo de una forma polite) dejé de tratar hace ya varios años- tuve la previsión de averiguar si habría algún concierto en la ciudad durante mi estancia (esta bella costumbre la adquirí en ese viaje y desde entonces a donde voy reviso si habrá algún evento cultural).

Deicide es una banda norteamericana de Death Metal (si en algún tiempo escuché Death Metal, afortunadamente refine mis gustos y me encaminé al Black) que se presentaría en el famoso Café Iguana en pleno centro de Monterrey, pero antes del evento hubo –otro y por suerte mi último- Meet & Greet, en esta ocasión tuve la oportunidad de tomarme una foto y convivir con Glen Benton y Steve Asheim; asimismo firmaron algunos de mis discos, entre ellos “Deicide”, “Legion” y “Once Upon The Cross”.

Dentro de lo poco o mucho que pude hablar con Glen, le pregunté acerca de la cruz que se marcó en la frente –mediante la técnica que se utiliza para la identificación de ganado- y me comentó que fue un momento de locura, y que el dolor fue impresionante –lo puedo suponer-; posteriormente se desarrolló el show, un poco plano, pero interesante; al final puedo decir que Glen Benton no es tan pesado como dicen que es –o posiblemente no soy quien para tener un margen referente a eso-, sin embargo creo que fue lo mejor del viaje a la segunda ciudad más grande de México y donde creen que la Fanta es Coca-Cola de naranja.

2006

Belphegor.

Curioso lector aquí viene una de esas historias de sexo –o al menos eso intuí en su momento- con los Austriacos de Belphegor; el evento fue en el Circo Volador en junio, en esa ocasión fui acompañado de un amigo y su novia –omitiré sus nombres-; el show inició y fue bastante bueno, Black/Death Metal crudo, bien ejecutado y un tanto caótico, durante varias de las canciones Hel Lehner (aka Helmuth) no le quitaba los ojos de encima a la novia de mi amigo, paso el tiempo y el show llegaba a su fin, cuando nos alistábamos para irnos, alguien de seguridad –creo-, se acercó a nosotros y nos dijo que Helmuth nos invitaba un rato al backstage –para ese entonces yo ya sabía para quien iba la invitación (y esperaba que mi amigo lo intuyera también)-.

Afortunadamente traía conmigo los booklets de mis discos, entre ellos “Lucifer Incestus”, “Goatreich — Fleshcult” y “Pestapokalypse VI” (desde que me encontré a los de Impaled Nazarene sabía que no podía perder la oportunidad de que me firmará algo la banda que iba a ver). Llegamos al backstage, y ahí estaba Helmuth, platicamos un rato, me firmo mis booklets y nos invitó una cerveza; después de un rato –y honestamente no recuerdo como sucedió- Helmuth se despidió, pero le dijo a la novia de mi amigo que si se podía quedar un momento.

Estuvimos varios minutos afuera del Circo Volador, y la novia de mi amigo no salía; después de un rato salió, un tanto desarreglada; el regreso en el auto fue un tanto incomodo, me dejaron en casa, y al final disfruté de Belphegor, obtuve mis booklets firmados, y a mi amigo, a mi amigo creo que le firmaron otra cosa.

2007

Marduk.

Estos suecos y yo tenemos una historia bastante extensa, y aquí fue la primera vez que tuve oportunidad de conocerlos, o al menos a Daniel Hans Johan Rostén (aka Mortuus) quien tenía poco de enlistarse a esta máquina de Black Metal llamada Marduk. La banda se presentó en el primer Chas Metal Attack, uno de esos festivales que dio mayor apertura al metal en México, el festival se celebró en el Circo Volador y entre otras bandas –las cuales no recuerdo- figuraba Marduk y Setherial.

Al ser varias bandas el festival inició temprano y eso permitía que –para comodidad de los promotores- las bandas se quedaran todo el día en el venue permitiendo que durante la presentación de sus colegas musicales, algunos músicos se dieran una escapada por el lugar y pasaran lado a lado de los espectadores; es importante mencionar que en ese entonces el Internet no tenía el poder que tiene hoy en día y que muchas veces uno identificaba a los músicos –principalmente de Black Metal- por sus atuendos y/o maquillaje, pero el problema surgía cuando estos individuos salían sin su corpsepaint, entonces ahí eran casi imposible de descubrir –vamos entiendo que si uno ve a un individuo de 1.90, con cabello largo y rubio, seguro, -casi 100%- que no es de Iztapalapa, pero créame amigo lector, el dichoso individuo no siempre tiene que ser el músico, puede ser parte del crew o algún técnico de la banda-.

Entonces mientras esperaba a que las demás bandas que no me interesaban dejaban de tocar, de repente vi a Mortuus entre el público, nadie –y reitero, nadie- lo había visto, ni siquiera sabían quién era, en cuanto lo vi, me acerqué –si, como “fan boy”- y le pedí una foto, junto con su autógrafo; aún recuerdo que para ese festival me fui maquillado –los años de juventud, emoción y fanatismo-, después de la foto Mortuus se empezó a –mosquear- rodear de gente que sin saber quién era –y eso lo puedo casi garantizar- se acercaban por una foto –porque de seguro era algún músico-. Después de la sesión improvisada y su cara de “ya me quiero ir”, Mortuus y yo tuvimos una breve platica sobre el Black Metal en general y sobre su reciente –y no tan reciente, puesto que fue en el 2004- incorporación a Marduk; de su trabajo con Funeral Mist y Triumphator; afortunadamente nos hemos podido reencontrar varias veces en años posteriores, siempre es muy serio, -un tanto arrogante- pero así son, así somos.

Y bien mi querido lector, el día de hoy usted ha llegado al final de la primera parte, y como toda historia –y melodrama- tuvo sus partes altas y bajas; si usted no gusta del Black Metal seguramente ya se cansó de leer tantos apodos y nombres raros –y diga que no le puse a descifrar los logos-, pero posiblemente le surgió un poco de duda y se dé el tiempo de buscar alguna de las bandas o su historia en la red.

Pero si usted es un metalero, seguramente ya sabía muchas de las historias y conoce a todas las bandas –eso quiero creer- en caso contrario, usted no es metalero y está en el camino de encontrar la sabiduría o bien definiendo sus preferencias –y no sexuales, lo que se ve no se juzga-; al final del día espero que esta primera parte le haya servido para expandir su panorama y horizonte, y entender un poco más la vida de la música y sus seguidores.

Finalmente, -mi humildad me exige reconocerlo- estas primeras líneas no tienen tantas historias, ni tantos momentos como los que usted podrá leer en las próximas semanas, sin embargo, para comprender la transición y evolución de mi persona en este mundo del sonido era necesario que usted conociera al fan boy, al amateur, al adolescente con sueños y ansias de un universo musical.

-NSK

“I don’t get in there and create a character. It’s more of a voice that I hear living inside the music.” — Chris Cornell.

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