20 AÑOS DE EUFÓRICOS MOMENTOS

by Gabriel Gutierrez (NSK)

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Barrio de Montmartre. Paris, Francia. 2016. Foto por NSK

Buenas noches querido lector, ¿qué gusta?, ¿café, un Jack?, le pido que sea lo más claro posible, ya que no pienso interrumpir nuestra plática esta noche, hoy, hoy será especial para ambos, para mí porque estoy de celebración y para usted porque podrá conocer un poco más de mí –y eso no es tan sencillo, créame-, ¿entonces?, bueno dada su nula capacidad de decisión, tomaré la iniciativa, y dejaré la botella de Jack sobre la mesa, dos vasos y las palabras nos ahogarán.

Seguramente usted sabe de sobra que el compositor, músico y cantante Christopher John Boyle –mejor conocido como Chris Cornell- es uno de mis intérpretes favoritos, así como una de las figuras más representativas en mi universo musical, pero la relación con Chris no es algo nuevo, y tampoco ha sido siempre tan constante.

Le platicaré un poco el cómo Chris llegó a mi vida, para que usted tenga el contexto suficiente y así poder dar paso a la razón de estas líneas; hace 20 años en el canal musical MTV –del cual era un fiel seguidor- salió un video que me sorprendió y no realmente por el contenido visual, sino por la parte musical, era un rock suave, con una guitarra que sonaba bastante extraña, pero lo más intrigante era la voz, un tono profundo, no trabajado (aparentemente), y hasta cierto punto y de hecho recuerdo haber pensado “vaya que canta con flojera”, la canción era “Can’t Change Me”, el primer single del primer álbum de Chris Cornell, “Euphoria Morning” (o actual y originalmente “Euphoria Mourning”).

Debo confesarle que antes de esta canción yo no conocía a Chris, no sabía de la existencia de Soundgarden o Temple of the Dog; antes de Chris me encontraba perplejo y ensimismado con Marilyn Manson y bandas afines, por lo cual tomando en cuenta los tonos musicales que retumbaban en mi cabeza día y noche, el haber notado y puesto mi atención en unas melodías bastante distintas como eran las de Chris fue algo un tanto extraño.

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Chris Cornell — “Euphoria Morning”. CD Edición Europea 1999.

Recuerdo haber acudido a mi Mixup favorito (el de Plaza Universidad) con toda la decisión de comprar el disco de Cornell, en ese entonces no tenía gran conocimiento de las ediciones –salvo las que tenía Mixup en existencia-, en el caso de “Euphoria Morning” sólo había una edición, jewel-case normal, lo único adicional era un bonus track, “Can’t Change Me” en francés; tiempo después sabría que esa edición era la Europea que traía ese bonus a diferencia de la versión Americana.

Querido lector teniendo como punto de partida la anterior pequeña introducción, el motivo de celebración es que el ya mencionado álbum acaba de cumplir 20 años de ser lanzado, 20 años en los cuales lo he escuchado infinidad de veces y en cada ocasión puede transmitirme sensaciones diferentes, desde la mayor libertad, la plena tristeza o un breve momento de introspección y análisis, y hoy querido lector le explicaré que representa cada canción para mí.

Sin embargo antes de analizar cada canción, es importante entender y vislumbrar el momento en el cual este álbum fue grabado por Cornell, lo que el buscaba transmitir y las influencias que tomó para la que sería su primer entrega de solista; “Euphoria Morning” llegó en un momento crucial en la vida de Cornell, su banda Soundgarden acababa de desintegrarse –por el momento- y las creaciones liricas y musicales de Chris ya no hacían match con sus trabajos anteriores, lo cual lo impulso a lanzarse como solista.

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Madrid, España. 2016. Foto por NSK

Líricamente su primer álbum se enfoca en temas de melancolía y depresión –enfermedad que viviría con Chris hasta ser la causante de su suicidio en 2017-; ya sea que hablará de como su matrimonio (el primero) se estaba cayendo a pedazos o la muerte de uno de sus grandes amigos Jeff Buckley; desde una perspectiva musical, si bien no se encuentra alejado al 100 de algunos riffs y melodías de Soundgarden, es notoria la melancolía que abundaba en Chris en 1998 –año en el cual comenzó a grabar este álbum-, logrando composiciones mucho más profundas, con atmosferas más densas y permitiendo explorar variaciones de tonalidades en su alcance vocal.

Para este álbum la depresión que vivía Cornell era tan constante que trató de expresarlo en el título –original- del álbum, “Euphoria Mourning”, cuya traducción o interpretación sería algo así como la emoción del lamento; sin embargo antes de lanzar el álbum, en diversas entrevistas las personas confundían el título, llamándole “Euphoria Morning” dada la similitud gramatical y fonética de ambas palabras; esto ocasionó que Cornell –después de pedir consejo a su manager de ese momento- cambiara el título y lanzara así el álbum, como “Euphoria Morning”, acción que le molestaría y atormentaría varios años hasta el 2015, cuando se reedito el mismo y se editó por primera vez en vinilo con el título correcto y original, imprimiendo esa metáfora irónica y melancólica característica de Cornell.

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Chris Cornell — “Euphoria Mourning” — Vinil 2015

Antes de continuar mi querido –y paciente- lector, permítame servirle un poco más de Jack, y así pueda seguir mi tiempo y emoción en el análisis e interpretación de cada canción…

1. “Can’t Change Me”.- Siendo el primer single de este álbum y la primer canción que escuché de Chris tiene un significado especial, me recuerda a aquellos días en mis 11 años, llegando de la escuela, subiendo corriendo las escaleras, prender el televisor y alcanzar a ver el Top 10 de MTV; la composición musical me parece llamativa por los tonos y efectos de la guitarra, así como las pausas vocales durante la canción, la entonación y la fuerza al terminar el estribillo; está canción me recuerda que sin importar quien sea, ni la fuerza que tenga –aún tan fuerte como para cambiar el mundo- podrá cambiarme o cambiarte; al final uno cambia por decisión o por evolución, más no por imposición.

2. “Flutter Girl”.- No podría catalogarla como una de mis favoritas, si bien la música es lo más cercano a Soundgarden y su álbum del 94 “Superunknown”, la voz de Cornell me parece un tanto forzada a comparación de las demás canciones, los cambios en la melodía son interesantes, sin embargo la canción como tal me parece excesiva –e innecesariamente- larga.

3. “Preaching the End of the World”.- Sin lugar a duda una de mis favoritas, si bien cuando adquirí el álbum me parecía un tanto lenta, con el tiempo –como me suele pasar con la música en general- la pude ver y apreciar de una manera diferente; me acompañó en momentos complicados, ya fuera de soledad, confusión o dolor; hay una frase al inicio de la canción que la he podido escuchar tantas veces, en diferentes años de mi existir “I’m twenty-four and I’ve got everything to live for”; y lo increíble de esto es que cuando la escuché por primera vez tenía 12 años y pensaba, vaya me faltan 12 más para llegar a los 24 y me preguntaba sobre qué pensaría a los 24; llegaron los 24 y la entendí perfectamente, y hoy a mis 32, veo esos 24 tan lejos y tan cerca, y seguramente en unos años más tendrá el mismo impacto. Musicalmente es una canción lenta, sin ser tan melancólica como otras del álbum; con un constante efecto en el fondo que una vez que lo escuchas no lo puedes dejar de percibir, la voz de Cornell queda a la perfección con la lírica, y la lírica mantiene esa narrativa metafórica y retorica que conquista; esta canción me recuerda mucho a mi papá.

4. “Follow My Way”.- Con una mezcla de entonaciones poco convencionales y tonos un tanto agudos logra ser la perfecta continuación, subiendo el ritmo y melodía, sin ser un cambio abrupto –creo que son este tipo de secuencias musicales la razón por la cual me gusta escuchar los álbumes en orden-; líricamente es evidente el impacto negativo que los problemas de su matrimonio tienen en esta composición.

5. “When I’m Down”.- Definitivamente en mi Top 5 de favoritas de este álbum, creo que es una canción de lo más honesta, una situación que muchos hemos o podemos vivir, ya sea por sufrir de depresión, por ser abusivos emocionalmente de los demás, frases como “I only love you when I’m down” o “I’m only near you when I’m gone” son declaraciones directas de lo que la gente puede causar; es de las pocas canciones del álbum donde el piano juega un papel protagónico, dictando tiempos, melodías y variantes en los tonos; la batería se percibe en el fondo, con un ritmo paciente y acorde a los alcances vocales de Chris, una canción espectacular, y una canción en la cual es evidente la depresión de Chris “But one thing for you to keep in mind, you know I’m down all the time”.

6. “Mission”.- Esta canción es una de las menos valoradas de este álbum, incluso después de que la trabajará Chris nuevamente para el soundtrack de “Misión Imposible 2”; musicalmente sigue la línea de “Can’t Change Me”, con efectos interesantes efectuados con la guitarra (parte o inspiración de los efectos que formarían parte de la composición del primer y homónimo álbum de Audioslave), asimismo los solos de guitarra y los tonos pseudo-guturales de Chris que nos recuerdan sus mejores épocas con Soundgarden o incluso la famosa “Hunger Strike” de Temple of the Dog.

7. “Wave Goodbye”.- Escrita en tributo a su amigo Jeff Buckley quien murió ahogado en 1997, esta canción es de las más reales del disco, definitivamente todos hemos estado en los zapatos de Chris cuando escribió esta canción; la maravillosa lírica en conjunto con la armónica, algunas notas en piano y un rock suave pero con fuertes matices hacen que la voz de Cornell pueda transmitir ese pesar, esa frustración de extrañar a alguien y de arrepentimiento por no haber hecho algo cuando todavía estaba aquí.

8. “Moonchild”.- Chris se inspiró en su esposa de ese entonces, Susan Silver y la decadencia que su matrimonio estaba sufriendo, si bien la lírica es mucho más retorica a comparación de las demás canciones, la canción como tal está lejos de seguir la línea de la melancolía; al contrario se aventura a un sonido más concreto, un rock con sonidos y variaciones en tonos que justo al momento de llegar a los coros hacen imposible no entonarla, una canción con una composición que deambula entre el grunge y el rock.

9. “Sweet Euphoria”.- El clímax de este álbum, de la composición lírica, la melodía y melancolía hecha una, la voz, todo eso está en esta canción; si bien muchas veces la canción que lleva o hace mención al título del álbum no suele ser la mejor –por más extraño que parezca-, esta canción es la excepción, con una composición muy sencilla en cuestión musical, un piano, una guitarra acústica y la voz que captura, explota y crea la atmosfera perfecta, en la cual Chris prácticamente le canta al lamento, con frases como “Sweet euphoria… using stars to light your candles, warms my face but I can’t remember yours.”.

10. “Disappearing One”.- Un rock suave, cercano a una balada, los cambios en ritmos, la guitarra simple pero consistente; la voz de Cornell sube y baja de tonos de una manera impresionante, creando melodía y dando cuerpo al coro más allá que cualquier otro instrumento en la canción; otra del Top 5, con todo y su longeva –y posiblemente absurda- duración, que al final logra imprimir el sentimiento, la pasión y la intención de Chris, “I’m your disappearing one, but I will come again, and you will let me in.”.

11. “Pillow of Your Bones”.- De todo el álbum, esta canción es la que tiene un ritmo más cercano a un pop-rock, con algunos toques de grunge; pero en definitiva esta canción podría ser el preámbulo de lo que Chris crearía años más tarde con Audioslave y en cierto punto en sus álbumes posteriores de solista.

12. “Steel Rain”.- La última canción del álbum; y creo que elegirla como la clausura de toda esta historia es perfecto, la melodía, la batería en un tiempo básico pero perfectamente amoldada a la guitarra y esos riffs llenos de desdén, frustración y de una constante apología. Sin duda de esas canciones creadas para finalizar un algo, el reverb de la voz, el cansancio, un solo de guitarra perfectamente ejecutado que solo anuncia lo inevitable, o evidente, el final.

Hemos terminado con este análisis y lo notó un tanto abrumado y aturdido, le serviré otro Jack, pero en esta ocasión de la reserva especial, ya que logró mantenerse en una pieza y no intentó levantarse del asiento; hoy le he compartido parte de como siento y veo la música, un álbum en particular de un artista bastante significativo para mí.

Y como le comentaba al inicio de estas líneas, la relación con Chris no siempre fue constante, de hecho posterior a “Euphoria Mourning” seguí su rastro y Audioslave vio la luz con su primer álbum homónimo, y si, lo disfruté –aunque debo confesar que lo he disfrutado más en los últimos años-; después, cuando Audioslave editó “Out Of Exile” (2005) y lanzaron el primer single “Be Yourself”; en ese momento no le encontré cuerpo a ese disco y mis intereses musicales estaban tomando una bifurcación que se mantendría constante, el Black Metal.

Pasaron un par de años, y fue hasta el 2011 cuando supe que Chris había editado su primer –y único- álbum en directo “Songbook” fue cuando retomamos está relación; con canciones interpretadas de forma acústica logró captar mi atención nuevamente, descubrí canciones de los álbumes que me perdí de Audioslave, descubrí a Temple of the Dog, ahondé más en Soundgarden y pude disfrutar y comprender más sus trabajos de solista, “Carry On” (2007) y “Scream” (2008).

Después de “Songbook” me mantuve atento a Chris y sus varias y diversas participaciones y covers, cuando se anunció el lanzamiento de su nuevo –y último- álbum realmente estaba emocionado de poder adquirirlo, y si, efectivamente querido lector, regresé al Mixup de siempre, el que me había recibido 16 años antes con la misma emoción buscando el nuevo disco de Chris, en este caso sería “Higher Truth” (2015), su última obra, con temas realmente profundos, musicalmente variado, y líricamente revelador.

Chris Cornell me ha acompañado en varios momentos de mi vida, en los buenos y en los malos, en momentos de compañía y de total soledad, su música fue mi soundtrack en varias de esas eternas y solitarias caminatas en Madrid en donde mil pensamientos se hacían presentes; en donde sus canciones, particularmente “Before We Disappear” hacían que el añoro de mi amada fuera más intenso. Fue el 18 de mayo de 2017 en Madrid cuando me enteré que Chris dejaría de escribir y sorprenderme con esas composiciones musicales y líricas llenas de metáfora; ese día Chris Cornell se había suicidado y algo se había apagado en el grunge y en la música.

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Birmingham, Reino Unido. 2017. Foto por NSK

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“And so we start another day together, you and I and a million miles between us” — de la canción “Steel Rain” del álbum “Euphoria Mourning” de Chris Cornell.

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