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NSK con su colección Agosto 2018.

Bienvenido estimado visitante, lo invito a deambular por lo más profundo de mi mente, pase, tome asiento, siéntase en su casa, ¿gusta un whiskey?, no, -no- lo lamento, en esta casa solo hay Jack Daniel’s, de diferentes reservas, pero aquí sólo se sirve Jack.

Verá usted, este viaje iniciará de una forma esplendida, y es probable que en algunos momentos querrá llorar, y en otros –muy seguramente- querrá levantarse y marcharse, pero no se preocupe, no sea tímido, que usted está aquí para conocerme mejor, o al menos conocer una parte importante de mi vida.

Frente a usted se encuentra mi colección, más de 1000 vinilos y varias historias detrás de cada uno; no, no se levanté, no se acerque, mucho menos intente tocarlos, mejor vuelva a tomar asiento; le platicaré, el primer vinilo que adquirí (conscientemente, y digo conscientemente porque tengo un vinilo de Batman de cuando era pequeño, pero no fue adquisición razonada) fue por allá del 2007, me encontraba en la famosa Alexanderplatz en Berlín, y como siempre, a cada lugar que voy busco la tienda de discos local, -de preferencia enfocada en metal-; y fue en esa tienda -de la cual lamentablemente no recuerdo el nombre- donde adquirí mi primer vinilo, fue un foto disco o PictureLP de Marduk, su álbum “World Funeral” –tiempo después en alguna de sus presentaciones en México, pude conocer a esta banda de Black Metal Sueco y me autografiaron el vinilo-.

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Marduk “World Funeral” — PictureLP; limitado a 1500 copias (2003); firmado por Morgan Steinmeyer Håkansson.

Y vaya, sin saberlo querido visitante había iniciado un viaje casi astral, porque debe usted saber que aquel viaje por el viejo continente fue con el propósito de reunificarnos, mi madre, mi hermano y yo; ya que unos meses antes mi padre había fallecido, y bueno la idea era reencontrarnos y entender un poco todo lo sucedido; una vez terminada dicha travesía, y de regreso en México, y mientras las cosas tomaban su camino, las ausencias se hicieron latentes, y los recuerdos presentes, una gran cantidad de emociones viajaban en casa -posiblemente le platique en otro momento de lucidez y solemnidad detalles de este episodio-; el punto es que dentro de los tesoros de mi padre había una tornamesa Sony, de esas que formaban parte de todo un modular, y se convirtió en mi primer tornamesa, y así esta pasión se forjó con la esencia de un vínculo de Padre e Hijo.

Después de aquel mítico verano en el cual adquirí mi primer vinilo, la presencia de estos seres de diversos tonos, tangible delicadeza y enigmático contenido comenzaron a crecer y evolucionar, y poco a poco la transición de mi colección de CDs a Vinilos fue más que evidente, se convirtió en mi pasatiempo favorito; al inicio pasaba mucho tiempo en tiendas de discos más comerciales, tales como Mixup –aún sigo yendo, es un hábito difícil de dejar-, posteriormente fui buscando tiendas más especializadas, o bien deambular por el famoso tianguis cultural el chopo. Paso el tiempo y las piezas que buscaba para mi colección simplemente dejaban de estar al alcance mis manos, en sentido físicamente estricto, y eso dio pie a la compra en línea, y aquí querido visitante este pasatiempo se convirtió en una pasión.

Yo sé que usted debe tener alguna pasión, algo a lo cual pueda invertir cierto tiempo –tanto así que pasen las horas y usted ni las perciba-, y bueno la música, los vinilos y por consecuencia el coleccionar los mismos es una de mis pasiones, y vaya, dígame usted, ¿qué no haría uno por sus pasiones?, pues yo le platicaré un poco que he hecho por esta pasión que tengo.

De ser un comprador tradicional y amateur de Mixup, a conocer a medio tianguis del Chopo, y luego pasar a ser un sniper (es aquel que está observando una subasta en Ebay, y que nunca oferta, hasta que la subasta está en los últimos segundos –sí, he colocado alarmas en la madrugada para ganar la subasta- y entonces cuando está por terminar, dar el tiro de gracia y hacerse con el preciado objeto) en Ebay o un agente de la Gestapo o KGB investigando y stalkeando a otros usuarios para ver quien tiene el vinilo y ofertar por el; historias para contar hay infinidad, sin embargo, me remontaré a las memorables; desde investigar, caminar, tomar el metro, tren o preguntar –hasta con señas (oh Beijing)- para llegar a una tienda en diversas partes del mundo, y no, no sólo es el acto de encontrar e ir a la tienda, y tampoco es el hecho de comprar, es la aventura de cargar con el (los) vinil(os) a lo largo de todo el viaje, y todo lo que conlleva, cuidarlo, protegerlo –casi mimarlo- (hasta parece como un hijo), cargarlo en el viaje de regreso, porque evidentemente un vinilo no viaja en la maleta para documentar, por supuesto que no, ¿quién dejaría tan fino, inmaculado y valioso objeto en las manos de un empleado aeroportuario?, entonces ustedes podrán imaginar dicha odisea.

Entrando en detalles, hay un álbum que tiene una historia, un tanto peculiar, de esas historias de suerte –muchos de mis amigos optan por “tú y tú maldita suerte”-; les contaré un poco, en los Países Bajos (no, no Holanda; lamento desilusionarlos, pero el país Holanda no existe, Holanda es una región del sur de los Países Bajos) hay un proyecto un tanto difícil de digerir –tanto así que mi Cocker Spaniel “Shining” una fiel devota del Black Metal se pone a aullar cuando escucha este proyecto-; Gulaggh es un proyecto de Black Metal con elementos noise, ambient bastante experimental, sólo han editado un álbum “Vorkuta”, dicho álbum consta de una sola canción de 45 minutos, cuya composición versa entre instrumentos de cuerdas, atmosferas caóticas creadas con grabaciones originales de Stalin –las utilizaban para adoctrinar en los campos de concentración soviéticos- en perfecta –por decirlo de alguna forma- armonía con gritos, llantos y lamentos de pacientes en hospitales psiquiátricos –y sí, así son los 45 minutos-.

El punto es que el álbum fue editado en varias versiones –afortunadamente tengo todas-, y dos de ellas no fueron fáciles de conseguir; la primera es un Box Set de madera, que trae el vinilo, una playera, fotos de los campos de concentración, un dibujo en madera hecho con la técnica de pirograbado, y un hueso de alce (creo) con el nombre grabado de quien adquirió el box set, así como el número de copia (fue limitado a 13 copias); mi copia fue la última en venderse; cuando encontré quien vendía esta última copia decidí que la compraría, pero tuvo que pasar un año para poder adquirirla y al final, ahí seguía, esperando por mí.

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Gulaggh “Vorkuta” Box Set de madera; copia 2 de 13 (2012).

Para la segunda versión tenía inicialmente el interés de adquirir uno de los 5 Test-Press (cuando se hace un vinilo, antes de producirlo en masa, se editan unas pocas copias del vinilo de prueba (o Test-Press) para que la disquera y/o banda escuche el vinilo, evalúe la calidad y si está conforme con el resultado de su visto bueno y se proceda a la producción en masa), de los 5 Test-Press, 3 se quedaron con la banda, y los otros 2 se vendieron, dado que yo quería una de esas ediciones, me dediqué a investigar quién era el artista que había hecho esas ediciones, ya que era un trabajo hecho a mano, con madera, yeso, pirograbado, alambre de púas y demás utensilios; después de un tiempo, logré dar con él, después de una larga negociación –y persuasión- logré convencerle para que me hiciera una edición idéntica, pero única; al final el “chistesito” me salió en unas 400 libras esterlinas.

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Gulaggh “Vorkuta” Única copia. (2014)

La última historia se enfoca en mi banda –o proyecto- favorito –y principal inspiración para Necrosadik-, Abruptum; black metal experimental de Suecia; de este proyecto tengo prácticamente toda su discografía en todas las versiones existentes; sin embargo, el año pasado reeditaron sus dos primeros álbumes en 7 versiones diferentes, todas en vinilo, la única diferencia era el color del vinilo; para este relato nos enfocaremos en el segundo álbum “In Umbra Malitiae Ambulabo, In Aeternum In Triumpho Tenebraum”, aquí las 7 versiones; color oro humeante semitransparente, foto disco, color rojo con manchas negras, color negro, color oro con manchas negras, color rojo sangre y color oro; este último tarde un año en conseguirlo, fue limitado a 100 copias en todo el mundo, y simplemente se agotó; por lo que recurrí a mis dotes de agente de la Gestapo y mediante la plataforma “Discogs” (es un sitio donde puedes encontrar todas las versiones de cualquier disco, de cualquier género, ya sea para vender, comprar o simplemente coleccionar mediante la creación de un usuario) me dediqué a enviar un mensaje a cada usuario que decía tener el vinilo, y les preguntaba si tenían interés en venderlo; después probé haciendo una oferta considerable; al final logré mi cometido y un usuario en Estados Unidos, dijo “si lo vendo”; entonces el vinilo tomó su camino hacía mis ansiosas manos; pero ahí no terminaría mi año de espera, el paquete salió de Wisconsin, luego Texas, paso por Monterrey, llegó a Rio de janeiro, regresó a Miami, de ahí a New Jersey, luego New York, y regresó a Wisconsin –vaya que viajó-, finalmente fue enviado nuevamente, y gracias a un amigo y su dirección de Texas, ahí se quedó, de ahí lo llevaron a Monterrey y de ahí en envío de un día llegó a mis –casi desquiciadas- manos.

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Abruptum “In Umbra Malitiae Ambulabo, In Aeternum In Triumpho Tenebraum”. Todas las ediciones existentes.

Como podrá notar, coleccionar puede convertirse en un deporte extremo, es un pasatiempo caro, y requiere de paciencia, expertise y si, en efecto cierta maña; pero es importante reconocer que con un coleccionista siempre hay personas importantes, personas que entienden –o intentan entender- sus manías, obsesiones, enfados y alegrías; estos pueden ser amigos, hermanos, padres, pareja; en mi caso, desde mi hermano y mi madre que a toda ciudad que íbamos me acompañaban a buscar la dichosa tienda –un poco hartos, ¿quién no?-, o mi hermosa esposa Paulina y nuestro hijo Mau, quienes independientemente de compartir casi los mismos gustos musicales y disfrutar de escuchar música todo el tiempo, ellos me han acompañado en las aventuras de buscar, en las tardes de acomodar las nuevas adquisiciones por orden alfabético, de escuchar mi entusiasmo cuando les platico de un nuevo vinilo que saldrá, o mi frustración por no poder conseguir aquel Box Set, es ella, son ellos quienes merecen los aplausos y laureles por entender (soportar) a un coleccionista.

En resumen, usted visitante, ha entrado a una parte de mi mente, y le diré porque, por que la música está de forma permanente, y al presentarle un poco de este mundo usted podrá haber percibido la emoción, la obsesión en cada detalle narrado y sobre todo la entrega que este deporte extremo conlleva.

Usted no podrá tocar nada, usted sólo podrá observar, si, seguramente tiene curiosidad por explorar en mi colección, pero querido visitante, esto no es una juguetería, y yo, yo no soy un libro abierto; son pocas las personas que pueden tocar tan solemnes objetos –e imagínese, siempre cuido que no tengan sucias las manos, o de forma diplomática los invito a pasar al tocador a quitarse un poco de grasa-; pero no se preocupe, que le puedo decir que aquí se puede escuchar desde José José, pasando por Sinatra, cabalgar con las valquirias y Wagner, gritar los himnos de la adolescencia –al menos la mía- con Korn o Marilyn Manson, hasta perderse en los rituales más puros y profundos del Black Metal; entonces variedad hay.

Gracias por tomarse el tiempo de visitarme, de divagar y de escuchar los detalles; por no interrumpir y no articular el clásico comentario “¿qué todo eso no está en Spotify?”, espero que la pasión vertida en estas líneas le permita a usted valorar la música, y le engendre las ganas de salir a comprar su disco favorito –no importa si es de Juan Gabriel-, y si usted continua sin valorar este bello arte, espero que al menos logre comprender y empatizar con aquellos seres obsesivos, maniáticos, orgullosos y –casi siempre- apáticos llamados coleccionistas.

Pero el tiempo ha volado y percibo que el vaso de whiskey sigue intacto, ¿será que la elocuencia y/o la falta de pausas han hecho que no de tiempo de tomar un sorbo?, por lo que pregunto, -con esa amabilidad –cuasi diplomática- más forzada que honesta- ¿todo en orden?, a lo que me pregunta “¿no tiene con qué mezclar?”, disculpe usted, pero en esta casa sólo se sirve Jack y Jack en las rocas.

-NSK

Settle down now and sit with me, let me tell you how this all came to be” — excerpt from the song “Dandelion” of Audioslave’s Out of Exile album from 2005.

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NSK caminando a un lado del río Spree. Berlín, Alemania. 2016.

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