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Plaza Mayor. Madrid, España. 2016.

Querido lector, antes de comenzar le platicaré un poco sobre “Euphoria Mourning”, le parecerá un título un tanto distinto y hasta cierto punto irónico. El luto de la euforia sería la traducción más frívola y burda, pero me gusta interpretarlo como el sollozar de la euforia; “Euphoria Mourning” es el título del primer álbum de solista de Chris Cornell, o al menos ese era el título original, sin embargo antes del lanzamiento oficial su productor le recomendó cambiar el título por “Euphoria Morning”, algo así como “la euforia de la mañana”, y así es querido lector, como una simple letra puede cambiar todo el contexto y como puede derrumbar el mundo y crear el universo. Afortunadamente Chris para la reedición de este álbum decidió dejar el título original, para gusto de muchos fans, incluido su servidor. Una vez difuminada la duda y revelada la intención, sigamos con estas líneas.

Mientras me encuentro sentado viendo las gotas desvanecerse entre el aire y el espacio de mi vista, momentos similares vienen a mi mente, y usted querido lector está ahí presente, tome asiento, ¿gusta algo?, para mí un café americano, -jamás se le ocurra decir café “negro” en España, digamos que no es muy bien visto-; y un café… ¿descafeinado? -¿en verdad?- bueno si pidió mezclador para el Jack, supongo que pedir un café sin cafeína no es de sorprender…, pero sin mayor preámbulo, mi querido lector con gustos sofisticados y paladar romano, lo invito a que funja usted como terapeuta, no es una tarea fácil y -seguramente- usted debe tener sus propios problemas existenciales, pero en verdad que esta relación me está matando.

Los charcos dan la bienvenida a las últimas gotas que derrama el cielo, los madrileños caminan con una distancia considerable entre cada uno, más por apatía que por necesidad, el clima les permite revestirse de telas acogedoras y largas, y el negro, el negro es lo de hoy.

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NSK en Birmingham, Reino Unido. 2017.

Mientras mis dedos golpetean en la mesa, y mi americano sulfura por el cambio de temperatura no logro poder escucharla, se enreda y se tensa entre mis dedos, y mi ansiedad casi -desquiciada- apasionada lucha por deshacer los nudos que me separan de ella, de sus susurros, no es verso, y no es prosa, es magia que cobra forma.

Usted nos ve, un tanto atónito sin entender la necedad, sin entender mi urgencia, sus ojos repasan mis movimientos y noto su desesperación por querer ayudarme, pero usted sabe, lo sabe, esta relación es entre ella y yo.

Y es que no es algo nuevo, al final siempre acaba cediendo, y todo gracias a esa cualidad -casi efímera- en mi llamada paciencia, pero es que querido lector usted lo ha visto, usted lo presenció cuanta necedad, cuenta complicación, cuantos obstáculos, y yo, yo solo quiero tenerla, poseerla, hacerla mía y del aire a la vez.

Mi americano está a dos sorbos de quedar olvidado entre la taza y mi paciencia que ya no puede más, usted sigue bebiendo su agua de calcetín, tratando de comprender, tratando de imaginar cómo es que ella, como es que algo tan abstracto y con tanto peso puede hacer que un hombre desborde hasta sus más grandes fuerzas y sus movimientos más estudiados para poder escucharla, pero es que usted no la conoce, usted posiblemente la ha visto, ha escuchado su murmullo de un lado a otro, pero jamás la entenderá, no como yo la comprendo, no, no.

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NSK en Birmingham, Reino Unido. 2017.

La plaza mayor comienza a despedir el sol, y la luna reclama su trono, el piso brilla de felicidad al recibir la noche y los faros bailan al ritmo de los charcos, vemos nuestro reflejo, y usted querido lector, usted ya no está, ahora que los nudos se fueron, ahora que los obstáculos cedieron, me encuentro solo y acompañado, feliz y melancólico, me encuentro y no estoy ahí; solo están mis audífonos y la música.

Otro americano por favor…

Usted querido lector pudo vivir en carne propia un momento de frustración, y es que lo que uno sufre para poder escuchar música en algunas ocasiones, lo que uno sufre con aquellos compañeros inseparables, con aquellos seres -aparentemente- sin vida puede llegar a caer en la ridiculez.

Supongo que usted ha utilizado, y posiblemente ha comprado al menos una vez en su vida unos audífonos, estos seres maravillosos e infernales, estos instrumentos de felicidad y de tortura, aquellos seres con o sin cables, que se pierden y se enredan, que uno maltrata y avienta, pero cuando se quedan en casa o se van a un paseo sin regreso nos arruinan el día, el viaje o hasta la vida.

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NSK en Birmingham, Reino Unido. 2017.

En la música como en la vida, hay instrumentos que nos ayudan a entenderla, disfrutarla, gozarla, odiarla y aborrecerla, y como las personas, usted podrá encontrar audífonos sencillos, baratos y desechables; así como audífonos que brinden una mayor fidelidad, que tengan calidad y por consiguiente tengan un costo elevado.

En mi vida, he tenido la oportunidad de conocer de todo un poco, de aquellos que por unos cuantos pesos te ayudan a sobrellevar el momento, pero sabes que son baratos, que no durarán, que sólo cumplirán su función del momento; y así también he tenido otros que me han acompañado a lo largo de varios meses, incluso años, en viajes y en sueños.

Se han roto, se han extraviado, me los han robado o simplemente se han esfumado; he llegado a lugares, me he subido al transporte y cuando los he buscado simplemente no están, y el vacio que dejan es impresionante, uno se siente desconectado, en plena soledad aunque el metro este atestado de personas, y el simple hecho de tener que escuchar las banalidades ajenas en armonía con las estridentes voces hace que su ausencia pese mas.

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NSK en Birmingham, Reino Unido. 2017.

Diferentes tipos se han cruzado en mi camino, Sony, Phillips, Bose, y actualmente Marshall, y no querido lector, esto no es una página donde le haré una tabla comparativa de cual es mejor conforme a la relación precio/calidad, simplemente le diré que cualquiera de los anteriores por mucho supera a los de diez pesos del metro.

Los audífonos son los que proveen ese soundtrack a nuestro día a día, son los que expulsan la música que nos acompaña en momentos de alegría y felicidad, son nuestra soledad y la multitud que estremece nuestras cabezas, y así también son aquellos que con sus murmullos y gritos de agonía desgarran nuestros recuerdos y derraman la melancolía del momento.

Es la relación más toxica y dañina que puedes tener, pero también es el amor más puro que se puede crear cuando deambulas por la vida, compañeros inseparables, aliados de los mejores momentos y verdugos de tus tristezas, simplemente son los que entienden cuando se puede sollozar por la euforia.

NSK

“Sweet euphoria in your mourning I will sleep”. De la canción “Sweet Euphoria” del álbum “Euphoria Mourning” por Chris Cornell.

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